viernes 30 de abril de 2010

De los borradores, los cumpleaños infantiles, las tinajas y las flores

Un año más, por estas fechas, nos encontramos con el comienzo de la Campaña de Renta. Campaña de Renta 2009, que este año, viene de la mano, por un lado del cese del responsable de la Agencia Tributaria, Luis Pedroche y de la recepción de los borradores de Renta, por otro.

Con respecto al cese de nuestro querido Luis (con el que tuve el gusto de departir en unas jornadas tributarias en 2008) y usando un símil futbolístico sería como si Laporta hubiere cesado a Guardiola en vísperas del choque contra el Inter de Milán (cuyo resultado por cierto, ahora no recuerdo). Pero como en estos casos, supongo que ha habido motivaciones más políticas que de otro tipo y como solía decir Napoleón Bonaparte, “la política es una fábula que imaginan los gobiernos, para adormecer a los gobernados”.

Por otro lado los ya legendarios Borradores de Renta, que se pueden recibir de multitud de formas (descargas en www.aeat.es , correo postal, sms, etc), puede ser más problemática por el “aborregamiento” que produce en los ciudadanos:

-Recibo al renta hecha, toco un botoncito y me he quitado un problema de encima, me voy a jugar al pádel o a llevar a los niños al tercer cumple de esta semana.



Porque sabemos todos, que ahora los niños, han de invitar a todos los niños que van con ellos a su clase a su cumpleaños, a los que juegan con ellos en el patio, a los vecinos con los que se encuentra en el parque, a los vecinos que saluda en el portal, a sus primos y a los hijos de los amigos de los padres y madres. Con lo que al final se juntan auténticos “macrocumpleños” de cerca de 60 niños, en el que principalmente se aburren, o terminan jugando en grupitos a la DS, para soplar todos juntos la tarta (que no se comen porque no les gusta), repartirse las chucherías de rigor (para mayor gloria del Colegio de Odontólogos) y hasta el próximo. Con lo que sí han de celebrarse 60 cumpleaños a los que ha de asistir, y todos se han de hacer dentro del calendario escolar, (los que los cumplen en verano, se han de celebrar obligatoriamente en septiembre o en junio en base a no recuerdo que Ley Orgánica) que como es bien sabido no supera los 6 meses, con lo que nos encontramos con 24 semanas lectivas y “cumpleañables”, lo que nos lleva a una media de 2.5 cumpleaños por semana, con el consiguiente trasiego de niños y niñas, padres y madres, abuelos y abuelas, cuidadores y cuidadores, regalos de 5 Euros y chucherías diversas, por los parques de bolas, granjas-escuelas, zoológicos o cafeterías, en donde se producen tan insignes celebraciones.

Pero volvamos al tema de los borradores (desconozco si más serio o digno de estudio que el anterior o no). Hemos de tratar entre todos (y más los que nos dedicamos a esto), de que el ciudadano de a pie, sea consciente de que los borradores de Renta, son un servicio que nos da la Agencia Tributaria, que nos pueda facilitar nuestras obligaciones fiscales, pero que puede tener un efecto boomerang.

Recordemos que el año pasado, el 40 % tenía errores, por tanto hemos de poner hincapié en que un repaso al mismo, si puede ser por el contribuyente y si no poniéndose en manos de un profesional, pero un profesional de la fiscalidad, igual que cuando uno de esos 60 niños, coge la gastroenteritis de turno, motivada fundamental mente, por la ingesta de gusanitos rancios, tarta de cumpleaños y el aditivo E528, que seguramente se encuentra en todas las chucherías y regalices que ingieren en los ya referidos actos sociales a los que acuden), aunque eso sí ahora disfraza de “hay un virus”, como si los virus fueran algo nuevo, se ponen tres niños malos y rápido vamos al pediatra para que les mande Aquarius, dieta blanda y nos diga que “hay un virus”. Pues como decía en ese caso, al niño le llevamos al pediatra, no al dentista, con algo tan importante como la Renta, hay que mentalizar al ciudadano que vaya a su fiscalista, no al señor del banco, de la inmobiliaria o de la compañía de seguros, o al primo de la vecina del quinto que trabaja en una oficina (con todos mis respetos para estos grandes profesionales en su materia).

Y cuáles son los indicativos, las pistas que nos pueden hacer ver que nuestro Borrador puede ser uno de esos millones que está equivocado. Fundamentalmente los errores vienen en aquellos contribuyentes que tienen deducción por vivienda habitual o por aportaciones a planes de pensiones. Aquellos que hayan tenido cambios en su situación familiar (nacimientos, fallecimientos, nuevas discapacidades, etc.). Los rendimientos de los seguros (en especial si estos rendimientos son de períodos superiores a cinco años). También quienes perciban o satisfagan cantidades por resolución judicial con motivo de una separación o divorcio. Y para este año además, aquellos trabajadores que hayan estado afectados por un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) a partir del 8 de marzo de 2009.

Es posible, que con motivo de estos reiterados errores en los borradores, consigamos entre todos inculcar a los ciudadanos una “cultura fiscal” que de otra manera no hubiéremos conseguido. Siguiendo el símil de aquel señor de la India que se ganaba la vida llevando agua a su pueblo para venderla, con dos tinajas las cuales llevaba colgadas de los extremos de un palo a la espalda. Una de ellas llegaba siempre con toda el agua al pueblo, pero la otra, solía perder la mitad por una grieta. Un día la que perdía el agua, le indicó a su dueño que estaba muy apenada porque debido a su imperfección no cumplía su cometido también como debiera. Este le contestó que si no había visto el camino por el que venía del río. Solo tenía flores por el lado del camino de la tinaja agrietada.



El aguador, había puesto semillas en ese lado, de tal forma que la tinaja las iba regando a su paso. Flores que luego vendería en el mercado junto con el agua. De tal modo que de la imperfección de esta tinaja, consiguió una ventaja competitiva, dedicándose también a la floricultura.



Que la fuerza os acompañe y esperemos que el Villarreal también



Pedro L. Toledo Ramos

jueves 18 de marzo de 2010

De los brotes verdes, los dos tacos de madera y el lago Leman

El pueblo, formado por lo que Ortega definió en su momento como “el hombre masa”, y cuya característica principal (según el mencionado Ortega y Gasset en “La Rebelión de las Masas”), es que su vida normalmente carece de proyectos y va a la deriva. Lleva un tiempo, en que, para llenar ese supuesto vacío del que se hablaba, se le buscan ocupaciones o nuevas formas de perder su tiempo, en el que poco a poco todos terminamos cayendo.

Así, pasamos en apenas unos pocos meses, de no conocer prácticamente lo que es un coche de Fórmula 1, a tener dominados todos los reglajes de los coches, los repostajes (perdón que parece ser que ya no hay), el último alerón que han montado, etc. Y todo eso, con múltiples alabanzas a personajes o personajillos, que de repente entran en nuestras vidas, con fiestas de relumbrón, en el que las pobres desventuradas que acuden a ellas, no juntan entre todas más de 30 cm2 de tela (El tal Briatore, parece ser que es un experto en estas lides), o con un patriotismo desaforado, patriotismo, que les lleva a pasear sin pudor la bandera de España después de un triunfo, pero a fijar su residencia fiscal en Suiza a orillas del lago Leman (donde un chalet como el pobre asturianito se ha comprado, no baje de los 10 millones de euros), porque los impuestos de aquí, ya los pagaremos nosotros (con subida del IVA incluida, pese a rebeliones fiscales que propugnan alguna política, que supongo que cuando vaya a pagar una factura, en lugar de hacer como casi todo el mundo y decir que la quiere sin IVA, ella dirá, yo con IVA, pero a mí sin subida).

Todo ello evidentemente , con todas las bendiciones de la clase dirigente, que incluso se permite el asistir a dichos actos, con el Jefe del Estado a la cabeza, a saludar al banquero de turno, mientras los españolitos de a pie, a duras penas llegan a fin de mes, entre otras cuestiones porque dicho banquero, junto con sus compañeros de profesión (banqueros que no bancarios), se empeñaron en ganar más y más dinero, no conformándose con vender hipotecas, préstamos, fondos, planes de pensiones, etc., sino que había que titulizarlos, venderlos y revendérselos, hasta que todo saltó por los aires, para desgracia de todos nosotros (que no de ellos). Mi abuelo ya solía decir, que “el delito no era robar un banco, sino fundarlo”.

Y entre esta nueva versión del “fútbol y toros” del franquismo, nos encontramos con que está aquí de nuevo la primavera, con la suposición de que nos volverán a decir, que esta si es “la primavera de los brotes verdes”, que se ve la luz al final del túnel, que a finales de año se creará empleo y que las pensiones públicas no están en peligro, pero mejor que le metas un poco de dinero a las pensionas privadas, para “un por si acaso”, que no se va a dar. Todo ello muy similar a cuando se pregunta a una modelo, la cual, con unas medidas deslumbrantes, admite sin pudor el “estoy en contra de las guerras y del hambre en el mundo”, tan atemporal que lo llevan diciendo desde que tengo uso de razón, por lo que entiendo que cuando las miden (requisito imprescindible a mi entender para dicha profesión), les deben entregar un manual, con dicha frase para contestar cada vez que le preguntan, a la vez que nos enseñan su blanquísima dentadura (aunque los hombres, solemos fijar nuestras miradas un poco más debajo de la barbilla y por encima del abdomen).

Y a la espera de esos brotes verdes, el hambre agudiza el ingenio, el otro día, no tuve por menos que admirar la agudeza de un personaje, que después de cerrar su empresa de construcción, ha conseguido ganar muchísimo más dinero, dedicándose a luchar contras las plagas. Así anuncia en distintos periódicos que “Método totalmente eficaz para acabar con cualquier clase de plaga de insectos, por tan solo 5 euros”, su método lo envía contra reembolso y cuando el infortunado ha optado por comprar dicho método, recibe en su domicilio dos taquitos de madera, uno con la Letra A y otro con la B y una hojita de instrucciones muy bien detallada (con traducción al inglés, con alguna “dodgy traslations” incluida), en el que se indica que cojas el bloque A, con una mano, coloques al lado “la plaga” y procedas a presionar con mucha fuerza con el bloque B, con cuidado de no juntar tus dedos con el desgraciado bichito, antes del espachurramiento consiguiente. En sus propias palabras, en el primer mes de anunciarlo en un periódico de tirada nacional, consiguió colocar 2132 sistemas.

Que la fuerza os acompañe.

Pedro L. Toledo Ramos
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martes 9 de febrero de 2010

De la concentración, del H1N1 y el lado oscuro

Dicen que concentrarse es fijar la mente en un punto con exclusión de cualquier otro. En muchas ocasiones, nuestra mente, siguiendo el impulso de los hábitos adquiridos, tiende a adentrarse siempre por los mismos caminos, son caminos conocidos y por tanto en “principio” le son más cómodos. Y digo en principio, porque con ello pierde gran parte de su potencial. Pone “el piloto automático” y transita por el resto de circunstancias sin prestar la atención debida al resto de las mismas.

Esta cuestión, es muy importante en muchas ocasiones. Puesto que nuestra sociedad, se aprovecha de ella en muchas ocasiones. Consiguiendo centrarnos en lo que se considera adecuado, y el resto pasar a nuestro lado, sin que le prestemos la atención debida.
Así podríamos tener una gran crisis económica, con una gran incertidumbre con respecto al resultado de determinadas entidades financieras, de cuyo desenlace final, puede determinarse que gran parte de la población pase auténticas necesidades, se quede sin vacaciones o tenga que aguantar con el coche 10 o 12 años (como se había hecho toda la vida), en lugar de cambiarlo cada 4 (por un todo terreno si era posible, full equipe y de marca claro). En este caso nuestros dirigentes, se encargarán de lanzar un mensaje en el que esté en cuestión, la propia supervivencia, un mensaje auténticamente apocalíptico, en el que una gran amenaza se cierna sobre nuestra especie (como con el cambio climático “no cuela” y las vacas locas tampoco colaron), inventarán una epidemia nueva de la manga, de la que se van a tener que vacunar hasta los perros que vayan por la calle, siendo necesario comprar jabones y jaboncitos, máscaras, pañuelos y por supuesto nos indicarán que no podemos estornudar en la cara del que nos crucemos por la calle.
En los colegios cundirá la alarma. Todos los niños y niñas, han de llevar jabones y jaboncitos, y por supuesto recibirán hasta charlas sobre estornudos, mocos y otras cuestiones, más propias de otros foros que de una clase de infantil o un parvulario. Consiguiéndose algo impensable hasta la fecha, que los restos de la tierra del patio, desaparezcan de las manos de los niños antes de sentarse en la mesa del comedor escolar.
Nuestra maltrecha factura sanitaria, se verá claramente afectada por el pago de millones de dosis de vacunas, que finalmente se quedarán sin poner. Suponiendo que luego sacarán a esas vacunas alguna aplicación en desarrollo de alimentación y terminaremos todos por comernos las vacunas, bien con las hamburguesas, bien con la merluza o bien con las judías pintas con chorizo.
Mientras tanto, se habrán pasado unos cuantos meses, la gente casi no se habrá dado cuenta de que cada vez llegará peor a fin de mes (el que consiga llegar), que cada vez trabajaremos menos y que los que trabajemos encima nos tendremos que jubilar más tarde (y para más mortificación el Barça seguirá ganando). Por suerte, todo esto nos parece sumamente descabellado, por tanto, aprenderemos a concentrarnos, y a no subestimar el poder del lado oscuro y a confiar en …. Cristiano Ronaldo, por supuesto. Que la fuerza os acompañe.

Pedro L. Toledo Ramos
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miércoles 3 de febrero de 2010

De 1440, del tiempo y de la persistencia de la memoria

De 1440, del tiempo y de La persistencia de la memoria.



Sir Isaac Pitman dijo que “Un tiempo bien organizado es la señal más clara de una mente bien organizada”.


Todos en esta vida, desde Londres a Sidney, desde Moscú hasta Valtablado del Río, disponemos de días de 24 horas y por tanto de 1440 minutos. Pero hagamos un repaso de lo que hacemos con esos 1440 minutos de media:
Gastamos 480 minutos en estar en nuestro puesto de trabajo (hay gente que lo usa en trabajar y otros en pasar el rato al lado de la cafetera, y hay gente que se pasa mucho más tiempo en su puesto de trabajo). 30 minutos en desplazamientos (soy de pueblo, el que viva en una ciudad….). 90 minutos al día en comer (y a veces se van en una sola comida). 15 minutos al día en colas (el que vaya a Hacienda o la Seguridad Social, seguro que se ríe). 30 minutos al día hablando por teléfono (los hermanos, padres, el cuñado del Atlety cuando pierde el Madrid, porque el Atlety ganar, ganar lo que se dice ganar…..). 400 minutos en dormir (o en dar vueltas en la cama pensando en todo lo que hay que hacer y el poco tiempo que me queda). 1 minuto al día en practicar sexo (3 veces al mes a 10 minutos cada y me estoy excediendo, otra cosa es lo que contemos por ahí). 15 minutos aguantado la respiración, alzando los hombros y poniéndome de puntillas para parecer más alto, según pasa la vecina del 5 º, saludándola con cara de bobo y pensando en barbaridades que aumentarían considerablemente el minuto del párrafo anterior. 30 minutos en la cervecita, con el pinchito, el comentario del taconazo de Guti, etc. 15 minutos leyendo la prensa (en papel o digital el Marca es el Marca). 15 minutos discutiendo con la suegra, el portero, o el cuñado del Atlety. 30 minutos haciendo los deberes de los niños. 30 minutos leyendo la última novela de John Grisham. 50 minutos viendo fútbol (un partido cada tres días, con anuncios y todo), el Madrid es sagrado. 30 minutos haciendo la compra (el día que se tarda más, por el que se tarda menos, pero acudir al Mercadona es algo inaplazable). 25 minutos al día en los foros, facebook, buceando por internet, etc. 30 minutos al día haciendo deporte. 3 minutos al día en ascensores. 3 minutos al día en sonarnos los mocos (cuando estamos resfriados, esto se dispara, para mayor gloria de las fábricas de celulosa). 10 minutos al día en higiene personal (me ducho una vez cada 15 o 20 días, me afeito 1 vez al mes y nunca me lavo las manos antes de comer 1 vez de cada 3, los dientes 1 vez al día y gracias). 60 minutos al día jugando al mus. 10 minutos al día preparando las vacaciones (luego no me voy porque no tengo ni dinero ni tiempo, pero las preparo y viajo mucho mentalmente). 10 minutos al día viendo escaparates con mi mujer y pensando lo bien que estaría en mi casa tumbado en el sofá, con una cervecita en una mano y unos "alcaueses" en la otra. 10 minutos al día, tumbado en el sofá, con una cervecita en una mano y unos "alcaueses" en la otra, disfrutando de la bronca que me echa mi mujer, porque no he colocado el garaje y tengo los pies en la mesa. 5 minutos al día en colocar el garaje. 2 minutos al día en tirar la basura. Otros 2 minutos en ver el último éxito de la tele, etc.
En fin, como podemos observar, gastamos nuestro tiempo de múltiples formas y maneras, muchas veces sin darnos cuenta de que es la más preciada mercancía de que disponemos. El tiempo, es como esos relojes de Salvador Dalí, en su obra de 1931, “La persistencia de la memoria”, pintada solo con 27 años y también conocida como “Relojes Blandos”, que pese a sus pequeñas dimensiones (24 x 33 centímetros), nos da una idea de cómo se nos puede escurrir ese tiempo. Después de pintarlo Salvador Dalí nos dejó dos reflexiones: “Igual que creo que un trabajador de un banco alguna vez ha pensado en comerse un cheque, no sé porque ningún pintor ha pensado en relojes deslizándose” y la segunda un poco más profunda: “Después de la tormenta viene la calma, y después de la calma vuelve la tormenta. Después del día viene la noche, y después de la noche otra vez el amanecer. Asumo que todo forma parte de la vida. No busco un amanecer eterno, no le exijo resultados al tiempo. Me preocupo por lo que estoy sintiendo en este momento, cuando toda mi vida se convierte en presente y dejo de pensar en el áspero pasado ni en el esperado futuro. El tiempo en presente no es corto, es INFINITO”.


Que la fuerza os acompañe, y el tiempo también.
Pedro L. Toledo Ramos

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jueves 28 de enero de 2010

De la Morosidad, del miedo y del maestro Yoda



El maestro Yoda, se quedó fijamente observando a Anakín y le dijo: “El miedo a la pérdida, un camino al lado oscuro es”.



En muchas ocasiones, tenemos clientes, cuyas cuotas en mora, van poco a poco aumentando, primero son dos mensualidades, luego pasan a cuatro, ¿le llamo?, ¿no le llamo?, ¿qué hago?, lleva conmigo muchos años, se puede mosquear e irse a otro lado. Y así un mes tras otro, con ese miedo a la pérdida del cliente, que hace que se le preste un servicio, con la esperanza de una resurrección económica, que las más de las veces no se produce, y que termina con que el cuñado del primo de su hermana, se pasa por el despacho a recoger la documentación (en el mejor de los casos, en otros, la documentación “duerme” en los armarios, ocupa sitio, la trasladas cuatro veces y al final no sabes qué hacer con ella).


La concienciación, en este punto es fundamental, los impagos se pueden y se deben prevenir, por el bien de la salud financiera del despacho y de sus propios clientes. ¿Qué imagen de seriedad, estamos transmitiendo a un cliente, que puede llegar a pensar que nos puede pagar, cuando quiera? ¿Qué calidad nos puede transmitir un servicio, que pretendemos que sea prestado siempre con la máxima diligencia debida, si no existe la debida celeridad en reclamar su cobro?


Considero que en nuestra mano disponemos de al menos dos medidas preventivas que nos han de ayudar a prevenir, esta auténtica plaga (y no la “plaga falsa” de la Gripe A, con que nos han bombardeado/acobardado).


Lo primero es la tolerancia cero con la morosidad. A la primera cuota impagada, nada mejor que una amable notificación, sin ánimo de asfixiar al cliente, pero con el ánimo de que no seamos los últimos en cobrar. Dos cuotas, debe significar un toque personal de atención, y una tercera cuota, una carta rescindiendo los servicios, con una clara invitación a que visite las dependencias de la competencia, donde será gustosamente tratado y todo ello con nuestras mejores bendiciones.


La segunda cuestión, es vender bien nuestros servicios, esto es con un presupuesto que no ofrezca lugar a dudas y el oportuno contrato de prestación de servicios, que nos evitará quebraderos de cabeza a la hora de reclamar (y también a la hora de delimitar lo que está o no incluido en la cuota mensual).


El cliente, debe ver “fuerza” en nuestro interior, que estamos a su lado para ayudarle, pero también ha de ver firmeza en nuestras decisiones, aunque esas decisiones nos lleven a su pérdida.


Que la fuerza os acompañe.
Pedro L. Toledo Ramos


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